EQUIPO ARTÍSTICO:
Pedro Rodríguez, Paco Obregón,
Simón Ferrero, Rubén Martínez, Mª
Sol López y Jesús Martín Rafael.
DIRECCIÓN:
Esteve Ferrer.
Un loco es detenido por la policía en la comisaría
donde unos días antes otro detenido, un ferroviario anarquista,
acusado de colaborar en un atentado terrorista, muere al caer
por una de las ventanas del edificio. Cuando la policía
comprende que va a ser imposible acusar al loco de nada puesto
que su demencia le va a dejar libre en cualquier caso, deciden
soltarle. El sujeto queda suelto por la comisaría y,
haciéndose pasar por juez, comisario y obispo, mediante
el juego del equívoco y provocando la confusión
entre los mandos policiales, desmontará la versión
oficial, que hablaba de suicidio, desvelando la incoherencia
de los argumentos utilizados por éstos para ocultar lo
que en realidad fue un asesinato. Y así, a través
de una serie de escenas tan cómicas como macabras, “el
loco” hará que los culpables acaben confesando
los hechos tal y como en realidad ocurrieron.